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La vana presencia de la de nada.




La cita que imagino se me niega,
pues nunca suma dos nuestro uno y uno.
Tú y yo con boca muda y vista ciega,
seremos siempre el otro más ninguno.

Nunca  el calor sonoro en tus abrazos,
nunca el sabor secreto de tus besos,
solamente un archivo de pedazos,
palabras que aprisionan a dos presos.

Quedarán los recuerdos, lo soñado,
la noche, el alba y la palabra amada;
y quedará también lo imaginado,
la vana presencia de la nada.

En el cálido estío el agua helada,
en el invierno frío, la templada.



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