Ir al contenido principal

Nosotros los muertos

El hombre que empataba, a duras penas,
en su batalla cruel consigo mismo,
ha acabado extinto por el hambre,
o devorado por su íntimo enemigo.
Ni vuelve a la tierra ni se alza,
remeda su mundo malogrado
y multiplica virtualmente su desdicha.
El hombre que a sí mismo se mutila,
ansioso de la prótesis que adora,
ha acabado extinto por ahíto,
reventado por su ansia irrefrenable.
Ni está del todo vivo ni está muerto,
su alma ha convertido en instrumento,
arquitecto de insondables cementerios,
se agota, se replica, se detiene,
se vuelve
preso, ciego, majareta,
vive en el sueño construido
por otro aún más muerto y aún más loco.
De tal prisión, no saldrá nunca,
los barrotes son de miedo y son de nada.
Afuera, le miran sorprendidos,
quizás tristes, quizás indiferentes,
aquellos que sufrieron siendo niños,
los que, a su pesar, fueron valientes.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Parapoema

En el universo paralelo Si de este nuevo universo, espejo del que dejé, la que fui se había ido (solo es sombra en Internet) ¿quién soy ahora de cierto? En el poema ya escrito caí como un nuevo verso no coincido rima y ritmo y raramente me ven, triste alma. El tiempo pasó y mis hijos me han de corresponder y allí donde estuve muerta algo nuevo ha de nacer: La calma.

Superación

De nuevo me siento viva Que ese tonto ya se ha ido Que suena mi corazón  Con un enorme latido Toda mi mente está activa No perderé mi razón 

Tell it

Tell it to stop.   It doesn’t listen...tell it again.   I won’t break my promise.   No.   I don’t want to hear   its frantic cadence,   the useless thump   of something that still believes.   Tell it: she never loved me.   Tell it: it beats in vain.   Tell it to stop.   Stop my heart.   Let silence be my vow.