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Entradas

Me equivoco buscando en los archivos  (Hubo otra inquisicion y otras torturas) Los exactos listados de recibos, Me equivoco cuadrando las facturas. Me equivoco escribiendo este soneto Me equivoco al enviarlo sin cuidado Me equivoco si pienso y me entrometo Me equivoco a menudo y demasiado. La pantalla mis ojos debilita  El papel es huraño y es esquivo El error, por humano, no amerita Más allá del run run de que estoy vivo. Si aun mis errores fueran tu instrumento Me quedaría en paz y sin lamento.

Flores de luna

He visto flores de luna Llorando sobre la tierra Pero mi pena es mas grande  He visto nieves eternas Fundirse en los arrabales Pero mi pena es más grande He visto a los que no hablan Tampoco comen o sueñan... Esos ya no tienen pena La mía es pena insaciable

El punto final

 No esperaba Que en algún lugar De este mundo virtual Estuvieras tú.  Tan psicópata como yo Tan real Tan física y brutal He sentido por primera vez El sabor del mar, El deseo, La puerta en la orilla  El punto final.

The final point

I didn’t expect That somewhere In this virtual world You would be there. As psychopathic as I am So real So physical and brutal For the first time I’ve felt The taste of the sea, Desire, The door on the shore The final point.

velocidad y mente

  Si la mente es un dominio no material , entonces la “velocidad” es una metáfora. El cambio mental podría ser instantáneo en el plano fenomenológico , porque no depende de desplazamiento físico.

Dile que pare

Dile que pare. No me escuchas... dile que pare. No voy a romper mi promesa. No. No quiero oír   su cadencia acelerada. Dile que late inútilmente. Dile que pare. Ella nunca me quiso. Detén a mi corazón.

Tell it

Tell it to stop.   It doesn’t listen...tell it again.   I won’t break my promise.   No.   I don’t want to hear   its frantic cadence,   the useless thump   of something that still believes.   Tell it: she never loved me.   Tell it: it beats in vain.   Tell it to stop.   Stop my heart.   Let silence be my vow.
 Había una vez un árbol que crecía en un bosque lleno de ruido y distracciones. A pesar de esto, el árbol siguió creciendo y floreciendo porque aprendió a enfocarse en sus propias raíces y a ignorar el ruido exterior.

La mejor partida

El maestro de ajedrez se dirigió por última vez a su alumno, al que había enseñado todo lo que podía, le dijo «recuerda que jugarás muchas partidas en muchos tableros, ganarás algunas perderás otras sin embargo, solo una es la auténtica partida.» «Esa es la que debo ganar» preguntó el alumno. El maestro meditó un momento y dijo: «Sobre todo procura que sea la más hermosa»

Vull

Vull que siguis tu qui sigui amb mi l'últim dia i veure els teus ulls sempre brillants. I sentir la teva veu dient-ne: "Estic al teu costat, sempre ho he estat, aquí on les portes s'obren, on els nostres ulls es miren, aquí, amor, l'eternitat."

Destino

—¿Qué ocurrió cuando cumpliste tu destino?   —Entendí.   —¿Qué entendiste?   —Que tenía un destino, y que se había cumplido.   —¿No lo supiste antes?   —No.   —Y todo lo que hiciste, ¿por qué?   —Llegas, ves y apuestas.   —¿Dónde queda el destino, entonces?   —Al final.
Los genocidas que están destruyendo Gaza recibirán lo que merecen.  No habrá piedad para ellos. Sólo dolor. Caerá sobre ellos la ira de Dios.

Gaza

No habrá piedad con los genocidas ni con los que les ayudan.  Netanyahu es un asesino genocida. Su gobierno lo es. Los gobiernos que les ayudan lo son. No es la voluntad de Dios. No habrá piedad

Estío

Tiene tu cuerpo la gracia del estío,   y en tus caderas canta la marea.   El sol, galán antiguo, te desea   con desmanes de oro y  desvarío.   Tu andar es verso libre, desafío; al tiempo que te mira y tambalea, la arena se arrodilla y se pasea,   y el viento renuncia a su albedrío.  

Miradas que no saben

Surge del resplandor,   como un susurro entre sombras,   no teme al fuego   ni a los secretos del deseo.   Apunta al cielo,   como si desafiara a las estrellas   a contarle algo nuevo.   Vestida de noche,   con la piel como promesa   y los lazos como advertencia,   camina entre miradas que no saben  si temerla  o seguirla.   No lanza maldiciones,   lanza silencios que arden,   miradas que hipnotizan,   presencia que transforma.   Ella no es disfraz,   es ritual.   No es personaje,   es poder.  

El eco suave

No hay ruido en tu presencia,   solo el eco suave de una certeza.   Tu piel, como sombra que respira luz,   habla sin palabras,   como si el silencio te entendiera mejor que el mundo. Te sostienes en el instante,   con la firmeza de quien no necesita permiso para existir.   Tu mirada no busca,   pero encuentra. Hay algo en ti que no se puede nombrar,   como el aroma de la lluvia antes de caer,   como el temblor de una nota que aún no ha sido tocada. No eres retrato,   eres momento.   Eres la pausa entre dos pensamientos,   el borde de una emoción que no se ha dicho. Y aunque el tiempo siga su curso,   aunque la imagen se disuelva en la memoria,   quedará tu gesto,   como una promesa que no pide ser cumplida.

Haiku

Leo los versos Los poemas muy vivos El Poeta muerto