Nunca supe su nombre ciertamente, quizá Gato, quizá Michino, lamento, claro, su muerte, pero más por tu dolor que por el suyo, pues bien se ha de envidiar la suerte del felino, eterno en el retrato, creo escuchar, como un murmullo ¡Quién fuera el gato!
Poesía y reflexiones para explicar la realidad